Por Itzel Chan
MÉRIDA, MX.- Este 1 de julio inició oficialmente la temporada de captura de langosta en Yucatán, una de las actividades pesqueras más importantes y rentables para las comunidades costeras del estado. Tras cuatro meses de veda destinados a asegurar la reproducción y sustentabilidad de la especie, más de 600 embarcaciones menores zarparon desde las primeras horas hacia zonas de pesca como San Felipe, Río Lagartos, Las Coloradas y El Cuyo.
Aunque el arranque fue recibido con entusiasmo, las primeras capturas resultaron por debajo de lo esperado. En años anteriores, las embarcaciones regresaban con entre 50 y 100 kilogramos del codiciado crustáceo; sin embargo, en este inicio apenas se reportaron alrededor de 20 kilos por lancha. Esto ha generado incertidumbre entre las cooperativas sobre el comportamiento de la especie en esta temporada.
La pesca de langosta espinosa del Caribe (Panulirus argus), reconocida por su alto valor comercial y su carne blanca rica en proteínas y minerales, representa una fuente vital de ingresos para más de 2,000 pescadoras y pescadores, además de generar trabajo para otras 1,500 personas en actividades relacionadas como procesamiento, transporte y comercialización. Se estima que las ventas anuales de este producto oscilan entre los 160 y 300 millones de pesos, con fuerte demanda en destinos turísticos como Cancún, Isla Mujeres y la Riviera Maya, así como en mercados de exportación como Estados Unidos, Hong Kong, la Unión Europea y Japón.
La temporada se extenderá hasta el 28 de febrero de 2026 y se espera superar las 600 toneladas obtenidas el año pasado, con una meta de hasta 800 toneladas. No obstante, el éxito dependerá en gran medida de las condiciones ambientales y de una comercialización justa. Por ahora, no se ha establecido un precio oficial por kilo, pero los pescadores reportan que se está pagando entre 500 y 600 pesos, según la calidad y el tamaño —que por norma debe ser de al menos 13.5 centímetros de caparazón.
En un contexto de desafíos ambientales y económicos, los pescadores mantienen la esperanza de que el mar ofrezca mejores condiciones en los próximos días, y que el cumplimiento de las tallas mínimas, así como las prácticas sustentables como el buceo y el uso de trampas tradicionales (“alijos”), ayuden a preservar esta valiosa tradición costera que es parte del tejido social y cultural de Yucatán. (Noticaribe)













