WASHINGTON, EU.— El ambicioso paquete fiscal y presupuestario del presidente Donald Trump, que incluye recortes de impuestos, ajustes al gasto social y mayor inversión en defensa y control migratorio, se topó con obstáculos clave en la Cámara de Representantes.

Aunque el Senado aprobó su versión ajustada gracias al voto de desempate del vicepresidente J. D. Vance, el proyecto enfrenta resistencia en la Cámara Baja. Al menos cinco legisladores republicanos, junto con toda la bancada demócrata, rechazaron llevar el paquete a debate en pleno —en una cámara donde la mayoría es mínima: 220 contra 212—, bloqueando así por ahora su avance.

El líder de la Cámara, Mike Johnson, confía en revertir ese escenario. Tras un intenso debate y negociaciones sostenidas —incluso con el propio Trump llamando a los congresistas— afirma que tienen los votos suficientes, aunque el congresista moderado Brian Fitzpatrick (Pensilvania) aún no ha confirmado su apoyo .

Puntos de conflicto

  • El paquete eleva el techo de deuda federal en alrededor de 3,3 billones de dólares en una década, según la Oficina de Presupuesto del Congreso.
  • Los recortes en Medicaid, Medicare y SNAP han generado preocupación tanto entre conservadores preocupados por el déficit como legisladores preocupados por perder respaldo electoral.
  • También propone gravámenes sobre remesas (de 1 % en Senado, 3.5 % en Cámara) y elimina incentivos para energías limpias.

Reacciones y presiones externas

Elon Musk, quien renunció en mayo como responsable de eficiencia en la Casa Blanca, criticó con dureza el proyecto. A través de X, lo llamó “esclavitud de deuda”: alertó a los congresistas republicanos que podrían perder en primarias si lo apoyan y sugirió la creación de un nuevo partido que priorice el bienestar ciudadano.

Camino por delante

  • El Senado aprobó su versión tras una maratónica discusión de cuatro días y con un voto decisivo de Vance, quien rompió el empate a favor del proyecto.
  • El texto regresa ahora a la Cámara Baja, donde los líderes republicanos se apresuran para votarlo antes del 4 de julio, día en que Trump espera firmarlo .
  • La incógnita principal sigue siendo si los republicanos reacios —especialmente del «Freedom Caucus» y figuras como Fitzpatrick— cederán ante la presión.

Resumen: el plan fiscal de Trump enfrenta ahora su verdadera prueba en la Cámara de Representantes, donde una mínima oposición interna podría impedir su aprobación, pese al impulso desde el Senado y la Casa Blanca. (Agencias)

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