Las autoridades federales mantienen activos los trabajos de investigación técnica tras el descarrilamiento del Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec ocurrido el 28 de diciembre en Nizanda, Oaxaca, que dejó 13 personas fallecidas y decenas de lesionados.

Este lunes, la Secretaría de Marina (Semar) informó que se analiza la “caja negra” del tren —el dispositivo que registra parámetros como velocidad, presión de freno y datos operativos— para determinar con mayor precisión las causas del accidente. El registrador de eventos está bajo cadena de custodia, y la Fiscalía General de la República (FGR), la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) participan en la revisión técnica.

En conferencia matutina, el almirante Raymundo Morales Ángeles de la Semar reiteró que, previo al viaje, la vía fue inspeccionada con un vehículo especializado conocido como “hi-rail”, que circula por rieles para detectar anomalías. La revisión realizada una hora y media antes del paso del tren no reportó daños o riesgos en el tramo donde ocurrió el siniestro, descartando así irregularidades previas en la infraestructura ferroviaria.

Respecto a la atención médica de las personas lesionadas, el reporte oficial actualiza que 44 pacientes continúan hospitalizados, incluidos casos atendidos en distintos hospitales de Oaxaca tras ser trasladados desde el sitio del accidente. En total, 108 personas recibieron atención médica, mientras que otras fueron atendidas en el lugar de los hechos o dadas de alta, según los registros oficiales de atención.

La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que se trasladará personalmente a la zona afectada para supervisar las labores de apoyo a los heridos y dialogar con los familiares de las víctimas, mientras las autoridades continúan con las indagatorias y el análisis de datos técnicos para esclarecer las causas del descarrilamiento. (Agencias)

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