Por Rafael Briceño

CHETUMAL, MX.- Tras detectarse zonas críticas para las temporadas de incendios por la alta recurrencia y extensiones afectadas, investigadores de varias instituciones académicas insistieron en la necesidad de establecer estrategias científicas, de planificación territorial y participación comunitaria para estar en condiciones de enfrentar el fuego y el cambio climático.

Estas zonas críticas fueron ubicadas en Ejidos como Río Verde, Altos de Sevilla, Nuevo Tabasco y Chun Ek los cuales presentaron alta recurrencia y extensión de incendios, asociados principalmente con actividades agropecuarias y con áreas degradadas dominadas por el helecho Pteridium aquilinum, una especie invasora que favorece la propagación del fuego.

Durante un estudio realizado entre la década 2012-2021 en el Área de Importancia para la Conservación de las Aves 197 (AICA-197) y que conecta zonas protegidas entre Quintana Roo y Campeche, los especialistas determinaron que el fuego está estrechamente vinculado con actividades humanas, cambios en el uso del suelo y procesos de degradación ambiental.

Los incendios forestales en el sur de la Península de Yucatán no son eventos aislados ni impredecibles y hay patrones claros sobre dónde, cuándo y por qué ocurren, revelando que algunas comunidades ejidales enfrentan una presión mucho mayor por el fuego que otras, señaló el documento.

En la década analizada se registraron más de 800 incendios forestales mayores a cuatro hectáreas, afectando cerca de 60 mil hectáreas, equivalentes a aproximadamente 9 por ciento del territorio estudiado. Aunque muchos incendios fueron de pequeña escala, algunos superaron las 2 mil hectáreas, dejando impactos importantes sobre la vegetación y la estructura del paisaje.

El estudio también detectó una fuerte estacionalidad: más del 80 por ciento de los incendios ocurre entre marzo y mayo, durante la temporada seca, siendo mayo como el mes más crítico, coincidiendo con altas temperaturas, escasa humedad y prácticas agrícolas que utilizan el fuego como herramienta de manejo.

Los investigadores del Tecnológico Nacional de México, Campus I. T. de la Zona Maya José Francisco López Toledo; la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo, José Manuel Camacho Sanabria y Rosalía Chávez Alvarado y El Colegio de la Frontera Sur, Juan Carlos Alcérreca Huerta y Pedro Antonio Macario Mendoza, desarrollaron un Índice Espaciotemporal de Incendios Forestales (IETIF), que integra variables como extensión, frecuencia, recurrencia y estacionalidad, los cuales permiten clasificar los ejidos según su nivel de presión por incendios y detectar áreas prioritarias para la prevención.

Más allá del diagnóstico, la investigación plantea que el problema no puede resolverse únicamente apagando incendios. Los autores proponen avanzar hacia un enfoque de Manejo Integral del Fuego, que considere tanto las causas sociales como los efectos ecológicos.

Entre las principales alternativas destacan fortalecer el manejo forestal comunitario, especialmente en ejidos donde la organización local ha demostrado ser efectiva para reducir incendios. También se propone regular y acompañar las quemas agropecuarias mediante capacitación técnica, evitando que se conviertan en incendios fuera de control.

Otra recomendación es implementar sistemas regionales de alerta temprana apoyados por imágenes satelitales, drones y monitoreo de puntos de calor, con el objetivo de detectar incendios en etapas iniciales y reducir tiempos de respuesta.

Los investigadores sugieren además priorizar acciones en zonas críticas identificadas por el índice, mediante brigadas comunitarias, vigilancia estacional y proyectos de restauración ecológica. Estas medidas podrían incluir reforestación con especies nativas resistentes al fuego, recuperación de áreas degradadas y control de especies altamente inflamables como Pteridium aquilinum.

El estudio también destaca la importancia de fortalecer la gobernanza local mediante comités comunitarios de manejo del fuego, capaces de coordinar acciones preventivas, monitoreo y aplicación de normas relacionadas con el uso del fuego en actividades productivas.

Finalmente, los autores plantean que los incendios forestales deben entenderse como un fenómeno socioecológico: no dependen únicamente del clima, sino también de cómo se utiliza y organiza el territorio. En regiones tropicales como el sur de la Península de Yucatán, conocer los patrones del fuego podría marcar la diferencia entre conservar los ecosistemas o acelerar su degradación. (Noticaribe)

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