Tras sonados decomisos de droga en el Cereso de Chetumal, cae el alcaide, protegido de Bibiano Villa

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CHETUMAL, MX.- La Secretaría de Seguridad Pública trató de disfrazar el cese inmediato de sus funciones como director del penal capitalino a Jorge Alejandro Alvarado Tamayo, con la supuesta renuncia voluntaria del ex funcionario público, pues se supo que fue dado de baja por su incompetencia y las múltiples irregularidades detectadas durante su administración en ese centro de reclusión durante más de dos años y medio, bajo el amparo del secretario de Seguridad Pública, Carlos Bibiano Villa Castillo, quien se ha caracterizado por proteger a los malos servidores públicos.

El General Villa se ha visto envuelto en una serie de irregularidades, ya que nunca ha procedido conforme a la ley por proteger a sus allegados, entre ellos asesinos y ligados al narcotráfico.

Este día se dio a conocer que Jorge Alejandro Alvarado Tamayo, quien a mediados de diciembre fue suspendido de sus funciones, al igual que el subdirector del Centro de Reinserción Social, José Rodrigo Hernández Piña, luego del ‘hallazgo’ de 40 kilogramos de marihuana, 20 el 1 de diciembre de 2013 y otra cantidad igual el 15 de ese mismo mes y año, hoy sábado renunció ‘voluntariamente’ al cargo que le fue asignado el 11 de julio de 2011.

Como se sabe, por casos similares o de menos importancia, Carlos Bibiano Villa ha dado de baja a sus hombres de confianza, principalmente en la cárcel de Cancún y el Centro de Reinserción Social de Chetumal, pero a Jorge Alejandro Alvarado Tamayo busca protegerlo, puesto que el secretario de Seguridad Pública se ha preocupado más en darle una coartada que llegar a fondo en las investigaciones de la grave introducción de drogas al penal estatal.

Como se recordará, en el caso del penal capitalino, el 2 de julio de 2011, un interno identificado como Juan Ramírez Tijerina intentó escapar oculto en una maleta que tiraba su pareja sentimental María del Mar Arjona Rivero, lo que derivó en la destitución inmediata del General Eulalio Rodríguez Valdivia como director de ese centro penitenciario.

Así fue como el 11 de julio de 2011, el Capitán Segundo de Infantería retirado Jorge Alejandro Alvarado Tamayo, asumió esa dirección, y al poco tiempo, familiares de los internos denunciaron que este funcionario solapaba el cobro de cuotas por protección que realizaba La Comitiva a los internos, además de la venta de estupefacientes, de bebidas embriagantes, entre otras cosas.

Pero Villa Castillo no inició investigaciones para destituir a su brazo derecho y administrador de las ganancias, pues un porcentaje de las ventas y cobro de cuotas era divido entre estos personajes y La Comitiva, y saben de antemano que aquéllos que no tienen o se niegan a pagar lo que se les exige, además de ser golpeados salvajemente, son enviados al “cubo de castigo” por varios días.

A estas anomalías, en octubre del 2011 se sumó la muerte del reo Rider Martínez Pech, quien a pocas horas de haber ingresado al penal fue brutalmente golpeado, sufriendo lesiones mortales que no fueron atendidas con prontitud por las autoridades del penal, dada la complicidad de los celadores y del entonces director Jorge Alejandro Alvarado Tamayo, por lo que fue abandonado convaleciente en su celda y sólo fue enviado a atención médica por demanda de los familiares que llegaron de visita, recibiendo tratamiento de manera tardía, por lo que no sobrevivió.

El caso más reciente de impunidad del alcaide protegido por Villa Castillo, es el del reo identificado como Eliseo Cimé Cherres, quien el 7 de noviembre de 2013 fue llevado de emergencia al Hospital General al presentar una herida penetrante en la región abdominal del costado izquierdo.

Trascendió que este reo, sentenciado por el delito de robo calificado cometido en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, se negó a pagar su cuota de protección y fue severamente lesionado por miembros de La Comitiva, y estuvo convaleciente un par de días en dicho nosocomio; posteriormente fue devuelto al penal, sin que las autoridades hicieran algo al respecto, pues tanto Villa Castillo como Alvarado Tamayo, eran manipulados por los miembros de La Comitiva.

De allí la gravedad del hallazgo de 20 kilos de marihuana en el interior del penal, que estaban en poder de los ex cabecillas de La Comitiva, Carlos Hernández Ramón y Raúl Alvarado Pacheco alias “El Mamito”, el pasado domingo 1 de diciembre de 2013, puesto que la introducción de tal cantidad de droga no puede haber ocurrido sin complicidad de los policías de Seguridad Pública que custodian el penal, los celadores y el personal de la dirección a cargo de Jorge Alejandro Alvarado Tamayo.

Sin embargo, aunque el General de Brigada retirado Carlos Bibiano Villa Castillo dijo haber puesto a disposición de la Dirección de Asuntos Internos al director del penal, Jorge Alvarado Tamayo sigue despachando en su puesto como si nada hubiese ocurrido, pues no fue suspendido siquiera, aunque está en la mira de la Procuraduría General de la República (PGR) por el tráfico de drogas en el Cereso.

El secretario de Seguridad Pública está más preocupado en inventar coartadas para su protegido Alvarado Tamayo, ya que busca a toda costa descartar que la droga haya ingresado con su consentimiento por el área de acceso de visitas, de cocina o de extracción de basura, diciendo que a lo mejor la aventaron al interior del penal por la torre tres del perímetro de la cárcel.

Villa Castillo en todo momento ha brindado protección a sus allegados, pues es conocido por defender a los malos servidores públicos, como sus ex escoltas Eduardo Sánchez Hernández y Ulises Martínez Jiménez, quienes asesinaron al extinto suboficial Jorge Amir Flota Matos, supuestamente por una confusión cuando comandados por el propia Villa Castillo trataron de secuestrar al empresario Ernesto Alonso de Miguel conocido como “El Español”, el 29 de agosto de 2011.

Por fortuna estos sujetos, pese a que Villa Castillo trató de borrar evidencias para protegerlos y montó una farsa que al final la Procuraduría General de Justicia terminó por deshacer las falsedades del secretario de Seguridad Pública, sus ex escoltas fueron enviados a prisión, donde continúan cobrando como policías activos.

Otro claro ejemplo de impunidad, es el del Policía Estatal Acreditable Fernando Orozco del Ángel, a quien Villa Castillo protegió y brindó todo el apoyo para ampararse y resguardarse, sin trabajar pero cobrando aún en la nómina, tras haber asesinado con alevosía y ventaja a un presunto pandillero de la colonia Payo Obispo I, de nombre Luis Enrique Us Chan, a mediados del mes de octubre de 2013.

Hasta la fecha Orozco del Ángel ‘sicario con uniforme’ al servicio de Villa Castillo, está prófugo de la justicia, pero continúa cobrando mediante una carta poder que expide a sus familiares, pues al parecer está oculto en alguna aldea del vecino país de Belice.

Y el caso más sonado de protección del famoso secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo, es la descarada protección hacia su brazo derecho Jorge Alejandro Alvarado Tamayo, incluso, montó una farsa invitando a representantes de los medios de comunicación, para que entrevistaran a reclusas del área femenil, para que desmintieran las versiones que POR ESTO! de Quintana Roo ha hecho público, sobre la responsabilidad directa en la introducción de drogas del ex director de ese centro de reclusión.

Ahora sólo falta esperar los resultados de las investigaciones que realiza la Procuraduría General de la República (PGR) para determinar cómo introdujeron grandes cantidades de marihuana al penal, quiénes participaron y bajo el mando de quién, para el deslinde de responsabilidades. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

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