‘POR UN MUNDO MEJOR…’ ¡BENDITA!: Activista de Greenpeace se desnuda para Playboy para crear conciencia ecológica

Posted on abril 08, 2014, 5:57 pm
3 mins

CIUDAD DE MÉXICO.– La activista brasileña de Greenpeace Ana Paula Maciel, que pasó cien días en una prisión rusa acusada de piratería por el Gobierno de Vladímir Putin, posó desnuda para la revista Playboy y pretende crear una reserva para animales víctimas de tráfico, con el dinero que reciba.

“Es un proyecto mío, a corto y medio plazo, Greenpeace no intervino en mis negociaciones con la revista y la ONG respeta mi individualidad y autonomía como mujer, hago con mi cuerpo lo que quiero”, explicó en una entrevista a EFE.

Hoy salió a la venta esta edición cuyo título es “Por un mundo mejor”, a Ana Paula la llaman “nuestra activista en la naturaleza salvaje”.

Este será el segundo trabajo de Maciel con la revista masculina, después de que apareció en bikini en unas fotografías que ilustraban una entrevista concedida a este medio en su número de marzo.

La bióloga de Río Grande do Sul (en el sur de Brasil) fue detenida el 19 de septiembre del pasado año junto a otros 27 activistas y dos periodistas en la embarcación de Greenpeace, Arctic Sunrise, tras una protesta contra una plataforma de la empresa rusa Gazprom en el Ártico, donde la estatal busca petróleo.

Tras 100 días de prisión en Murmansk (noroeste de Rusia), Maciel y sus compañeros recibieron la amnistía del Ejecutivo ruso aunque según revela, “nadie sabe por qué” la investigación sigue abierta.

En su caso, Maciel sintió el apoyo de las autoridades de su país, que envió a representantes de la embajada brasileña en Moscú para acompañar el proceso comenzado contra su conciudadana.

“El Gobierno brasileño hizo todo lo que pudo, en todo momento sentí su apoyo, determinante en algunos momentos” como, según recuerda, en la petición de cambio de traductor de portugués y ruso del juicio porque “claramente no estaban en condiciones”.

Durante el proceso, tuvo que vivir en condiciones “miserables” en una prisión de presos comunes, donde “dejaban las luces encendidas durante todo el día y la radio durante más de 16 horas”. A pesar de ello, aquella “tortura mental” no ha conseguido que Maciel abandone el camino del activismo pacífico: “lo que no me mata me hace más fuerte”. (Fuente: EFE)
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