Residuos sólidos amenazan a la industria turística II | Por Karla Acevedo y Carlos Meade

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Tulum Sostenible, S.C.

Tulum es un fenómeno que da continuidad a la inercia desarrollista que inició en Cancún, se replicó en Playa del Carmen y sigue proliferando a lo largo del corredor Cancún–Tulum, hoy conocido como Riviera Maya.

A diferencia de los incipientes asentamientos humanos que había en la costa norte de Quinta Roo al iniciarse el proyecto Cancún, en Tulum existía una comunidad maya, la cual repobló este antiguo asentamiento prehispánico durante los primeros años de la llamada Guerra de Castas de Yucatán, entre 1850 y 1860.

Sin importar que aquí había una sociedad establecida, que había un territorio propio de la comunidad, reconocido por el gobierno como ejido, el crecimiento voraz del turismo invadió el pueblo y sus alrededores.

Hoy los pobladores originarios han sido expulsados de la zona antigua del pueblo, a nombre del “progreso”. Este fenómeno representa un proceso típico de gentrificación, en donde los pobladores originarios son obligados a abandonar sus viviendas ya que los servicios turísticos acaparan el área con comercios, hoteles, restaurantes, bares, agencias de tours y demás. Las viviendas tradicionales de madera y palma de huano han sido sustituidas por locales y edificios de cemento, que resultan aberrantes al paisaje y al clima.

Actualmente, Tulum vive este proceso, mientras su crecimiento poblacional es muy acelerado, con el arribo de miles de personas que buscan un empleo, una oportunidad de negocio o de inversión.

Los nuevos pobladores provienen de estados vecinos, como Yucatán y de estados pobres como Chiapas pero también de otros lugares del país y del extranjero, generando una comunidad muy rica por su multiculturalidad pero socialmente muy desarticulada.

La mayoría de los migrantes se muestran poco receptivos con la problemática que el crecimiento acelerado y desordenado está generando. Quizá sólo alcanzan a mirar que ese crecimiento acelerado representa cierta garantía de empleo. Sin embargo, también hay un amplio y proactivo sector de personas que perciben la problemática y se movilizan para enfrentarla.

Gracias a ello, han proliferado iniciativas relacionadas con los residuos sólidos, toda vez que se reconoce el gran impacto que su mal manejo provoca en el acuífero y demás ecosistemas costeros.

Esta ciudadanía participativa normalmente pertenece al sector de clase media y media alta, es joven y tiene estudios profesionales; perfil en el que encajan muchos extranjeros que habitan en Tulum.

La primera iniciativa sólida y consistente fue la construcción y operación de un centro de acopio, instalado en el 2014 con aportaciones privadas, en un área pública que el ayuntamiento facilitó, aunque sin que mediara algún documento, convenio o comodato.

El centro de acopio no tenía las dimensiones ni la infraestructura para dar servicio a toda la ciudad, pero al menos logró funcionar a pequeña escala, valorizando y movilizando volúmenes crecientes de residuos reciclables, que no llegaron al relleno sanitario sino a una planta recicladora.

Inexplicablemente, después de años de funcionamiento y consolidación, de pronto el centro fue desmantelado sin mediar explicación. En otra colaboración ahondaremos sobre este curioso incidente.

Afortunadamente, en los últimos 2 o 3 años, han surgido nuevas iniciativas ciudadanas: compostas vecinales y semi-industriales, pequeños centros de acopio, pepena hormiga, rutas de recolección de reciclables y programas muy consistentes como Puntos Limpios Tulum. También se ha logrado instalar el Comité de Ecología y el Subcomité de Residuos Sólidos.

Por otra parte, también se ha tenido avance en el Programa de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS). Un diagnóstico de percepción social realizado por Tulum Sostenible, S.C. ha arrojado información que permite estimar el interés de la población y su involucramiento responsable en las soluciones potenciales. Un consultor trabaja el diagnóstico técnico y avanza en la elaboración del documento rector. La ausencia de presupuesto etiquetado a esta tarea ha dificultado el avance, a pesar de que es obligación del Ayuntamiento establecer un PGIRS.

El diagnóstico social indicó que un porcentaje importante de la población (alrededor del 30%) respondería de manera positiva al establecimiento de Puntos Limpios, en los cuales se acopiarían materiales reciclables generados por las familias, con el fin de ser canalizados al reciclaje.

La estimación de esta actitud participativa y comprometida fue acertada, como se puede ver en la operación de los seis Puntos Limpios ya en operación, donde desde luego tenemos problemas con personas que no han entendido el concepto y depositan sus bolsas de basura en el Punto Limpio. Sin embargo, este fenómeno se da de forma aislada mientras crece la participación de los vecinos que hacen un uso apropiado de su Punto Limpio.

Con el respaldo y la participación de los vecinos y con el apoyo de Fundación FEMSA, Tetra Pak, la Consultora SUEMA y la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), el programa Puntos Limpios Tulum avanza con el objetivo de establecer 12 módulos en 12 diferentes colonias de la ciudad.

Ahora, es necesario que aquellas empresas turísticas que no han asumido un compromiso con el cuidado del medio ambiente hagan su parte. Por ley, hoteles y restaurantes, considerados grandes generadores, tienen la obligación de elaborar y operar un plan de manejo para la separación de sus residuos, con el fin de hacerlos llegar a plantas recicladoras, labor que normalmente se resuelve contratando una empresa recolectora oficialmente reconocida.

También es necesario insistir en la importancia del Comité Municipal de Ecología y de su derivado, el Subcomité de Residuos sólidos. En ese espacio de diálogo, intercambio y planeación, deben participar todos los sectores ya que el tema es transversal y nos compete a todos.

Queremos ver en ese Subcomité a representantes de empresas y sindicatos, a funcionarios públicos de todas las direcciones implicadas, a los regidores de las comisiones de salud, servicios públicos, participación ciudadana y medio ambiente, a los colegios de profesionistas, a estudiantes y a organizaciones civiles que trabajan en el ámbito socioambiental.

Sólo trabajando en coordinación será posible generar los cambios de hábitos en la población y establecer un programa que disminuya significativamente el impacto del mal manejo de nuestros residuos sólidos en los hermosos, únicos pero muy frágiles ecosistemas que tanto estamos maltratando en Tulum.

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