Por Rafael Briceño
CHETUMAL, MX.- En momentos en que la Sedena avanza con la construcción de una casa de retiro para militares a la orilla de la laguna de Bacalar, la bióloga María Luisa Villareal calificó de inaceptable el argumento de la dependencia federal de que se trata de una simple remodelación sin presentar el proyecto completo, sin mostrar estudios y sin transparentar el proceso en una total inconsistencia a la excepción en materia de evaluación de impacto ambiental otorgada por la Semarnat.
Insistió en que este permiso de excepción es complejo y no solo basta con que la Sedena diga que la obra no tiene ningún impacto ambiental, social o económico, sino que debe demostrarlo “y no solo enviar una carta diciendo “Solo haré una remodelación, lo prometo, no habrá impacto”, y listo. Pero no es así. La autoridad no otorga una exención solo porque alguien lo jura de buena fe. Hay que demostrarlo objetivamente y fundamentado hasta los dientes”.
Explicó que la dependencia federal debió demostrar que no habrá contaminación, modificación del ecosistema o aprovechamiento de recursos naturales tal y como establece el portal de trámites del Gobierno Federal y que se trata de una remodelación, sin cambios estructurales, o una actividad de mantenimiento. Si vas a meter maquinaria, dragar y rellenar, cimentar y construir un edificio… pues ya se te tronó el argumento de remodelación y la exención”.
Si continúas insistiendo en que solo es una remodelación entonces no debes realizar trámites de ampliación de suministro o instalación de infraestructura distinta, porque si las autoridades como CFE, CAPA emiten otro tipo de oficios, en base a un proyecto de construcción, por aumento de necesidades de suministro, pues no es una remodelación y no corresponde a una exención, subrayó.
Maria Luisa Villareal reiteró que la obra no corresponde a una excepción de impacto ambiental toda vez que se realiza en una zona frágil como la laguna de Bacalar —donde hay una falla geológica activa frente a una infraestructura determinada y un ecosistema oligotrófico altamente sensible y una zona de inestabilidad de laderas de alto a muy alto riesgo (CENAPRED)—, ya que cualquier error puede poner en riesgo no solo el medio ambiente, sino también la seguridad de la población.
Además, consideró que al ser clasificada como de seguridad nacional implicaría un nivel de riesgo elevado para la seguridad de los usuarios del recinto y para la población alrededor “y una obra que es riesgosa en materia de la población, contraviene el principio de inocuidad que fundamenta una exención”. Insistió que la población exige la presentación del proyecto completo de la obra tal y como sucedió con la construcción de terraplenes para el cruce de los rieles del Tren Maya y que generó también marchas y manifestaciones.
Consideró que la autoridad ambiental debe verificar de manera real que la obra no implique una afectación a la laguna y que se trate efectivamente solo de una remodelación no de una obra nueva “aunque lamentablemente la autoridad responsable de la obra sentara precedente de cómo salirse con la suya sin cumplir con la ley. (Noticaribe)










