Cárteles imponen violencia y muerte en plena pandemia de COVID-19

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CIUDAD DE MÉXICO, MX.- La otra epidemia que golpea al país, la de la violencia y la inseguridad provocadas por grupos criminales, ha cobrado más vidas en Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Chihuahua y Guerrero que el COVID-19 desde que ocurrió el primer deceso por el virus en esas entidades, publicó La Jornada.

En Guanajuato y Jalisco, dos de los estados más violentos, la proporción de homicidios dolosos casi quintuplica y triplica, respectivamente, los fallecimientos por el coronavirus.

En Michoacán, Chihuahua y Guerrero la proporción es menor; en esa lista podrían figurar los estados de México y Veracruz, de no ser porque sus cifras de contagios de COVID-19 están entre las más altas a escala nacional y, por consiguiente, los decesos por ese padecimiento superan por mucho las muertes violentas.

Guanajuato, gobernado por el panista Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, es el estado donde la disparidad entre homicidios y defunciones por el virus es mayor.

Desde el 5 de abril, cuando en la ciudad de Salamanca se presentó el primer deceso, hasta el 26 de mayo, en Guanajuato han fallecido 118 personas contagiadas por la enfermedad; en ese mismo lapso se han perpetrado 577 homicidios dolosos, según cifras de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Eso significa que por cada muerto por COVID-19, ha habido 4.7 asesinatos en esa entidad. Sólo en lo que va de mayo ha habido matanzas y asesinatos de policías en las ciudades de León, Celaya, Apaseo el Alto y Moroleón, y en algunos días se han cometido más de 20 homicidios.

Lo mismo ocurre en Jalisco, donde el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, del partido Movimiento Ciudadano, no sólo ha presumido en todos los medios posibles los bajos índices de muertes y contagios en la entidad, sino que en dos meses obtuvo dos préstamos por un total de 7 mil 200 millones de pesos con la justificación de contrarrestar los efectos de la pandemia.

En territorio jalisciense, el primer fallecimiento por coronavirus ocurrió el 23 de marzo y hasta el 26 de mayo se tenía registro de 125 decesos por esa causa; en el mismo periodo se documentaron 394 asesinatos, una proporción de 3.15 homicidios dolosos contra cada defunción por la enfermedad.

De noche, sicarios; de día, repartidores de despensas

Jalisco continúa bajo el dominio del cártel Jalisco Nueva Generación, que pelea por el control de territorios en estados circunvecinos como Michoacán, Guanajuato y Colima.

Durante la emergencia sanitaria, miembros de esta organización delictiva han tenido diversas apariciones para repartir despensas en varios municipios, incluidos los del área metropolitana de Guadalajara, sin que haya detenidos, a pesar de la portación de armas de grueso calibre.

Apenas el viernes pasado se suscitó una refriega entre internos del reclusorio preventivo de Puente Grande por el control de la prisión, con saldo de ocho muertos y otros tantos heridos.

El 9 de mayo fueron localizados los cuerpos de 25 personas en fosas clandestinas en una finca en la colonia La Piedrera, en el municipio de El Salto. Ese mismo día madres y otros familiares de personas desaparecidas se manifestaron en diferentes puntos de Guadalajara, incluida la residencia oficial del gobernador Alfaro, para exigir que la Fiscalía de Jalisco no abandonara la búsqueda de sus seres queridos con el pretexto de la pandemia.

Otro de los estados más violentos y cuyas muertes a balazos son más numerosas que por contagios es Michoacán, gobernado por el perredista Silvano Aureoles Conejo, con 345 homicidios por 149 decesos por dicho padecimiento.

El conteo se aplica desde el 26 de marzo, cuando pereció el primer enfermo de Covid-19 en la ciudad portuaria de Lázaro Cárdenas. En Michoacán se han cometido desde entonces 2.3 asesinatos dolosos por cada deceso de persona contagiada.

En Chihuahua, la primera muerte por la pandemia de coronavirus se registró el 4 de abril y hasta el 26 de mayo se habían acumulado 282 muertes por esa causa, lapso en el que hubo 336 homicidios dolosos.

Ello significa que en la entidad gobernada por el panista Javier Corral Jurado, por cada enfermo de Covid-19 que fenece asesinan a 1.2 personas, aunque hay días como el 4 de abril en que fueron ultimadas 29 personas (récord nacional para un estado en este año), 19 de ellas durante un tiroteo entre células criminales de los cárteles de Juárez y Sinaloa en el municipio de Madera.

En Guerrero, gobernado por el priísta Héctor Astudillo Flores, también hay más muertos por violencia que por el Covid-19 , a pesar de que los enfermos son tan numerosos que están saturando hospitales en la ciudad más poblada del estado, Acapulco.

Fue justo en ese puerto, uno de los principales destinos turísticos del país, donde ocurrió el primero de los 182 decesos por Covid-19 en el estado, el 29 de marzo. Desde entonces y hasta el 26 de mayo, 224 personas han sido ultimadas, una proporción de 1.2 homicidios por cada deceso producto de la pandemia.

Aunque el estado de México, administrado por el priísta Alfredo del Mazo, figura como el segundo más violento del país en tiempos de la contingencia sanitaria después de Guanajuato, la proporción es de 2.5 muertos por coronavirus por cada homicidio doloso.

Desde el 26 de marzo, cuando se reportó el primer fallecimiento por dicho mal, han fenecido mil 310 personas, mientras 511 han sido asesinadas.

Y aunque en Veracruz también prevalecen la inseguridad y violencia, la entidad gobernada por el morenista Cuitláhuac García Jiménez tiene más fallecimientos por coronavirus, en una proporción de 2.6 contra cada homicidio doloso.

La primera muerte por COVID-19 en el estado se registró el 29 de marzo en el Hospital de Alta Especialidad del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado en el puerto de Veracruz y hasta el 26 de mayo habían muerto por esta causa 431 personas, contra 162 personas asesinadas en el mismo periodo.

A escala nacional las muertes por COVID-19 superan a los homicidios dolosos, hace apenas un par de semanas ocurría lo contrario.

Desde el 18 de marzo, cuando se presentó la primera muerte por coronavirus y hasta el 26 de mayo, en México han fallecido 8 mil 134 personas y hubo 5 mil 703 asesinatos dolosos.

Es decir, por cada persona asesinada en el país desde el 18 de marzo y hasta el 24 de mayo, ha habido 1.42 que han muerto por coronavirus. (Fuente: La Jornada)

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